Dia de muertos en Amsterdam, Holanda

El pasado 5 de noviembre, el grupo “Mexicanos en Holanda por la Justicia y la Paz en México” organizó una presentación pública de su ofrenda de Día de Muertos. Esta festividad es una de las más tradicionales en México, y cobra aún más relevancia debido a la situación que atravieza nuestro país. En esta ocasión la ofrenda no fue solamente dedicada a familiares y amigos que ya no se encuentran con nosotros, sino también (y con especial dedicatoria) a las más de 50,000 personas que han perdido la vida en la llamada “guerra contra el narco” que ha azotado nuestro territorio en los últimos años.
El evento se realizó en la sede de “Casa Migrante” una asociación dedicada a prestar ayuda de todo tipo a migrantes, en especial de habla hispana, que viviendo en Holanda se enfrentan con problemas legales, sociales, de integración, o que simplemente quieren convivir con otros migrantes.
Cabe mencionar que a este evento fue invitada gente de todas nacionalidades, ya que fue también una oportunidad de crear conciencia entre ciudadanos de todo el mundo de la situación que se vive en México. Fue así como mexicanos, holandeses, colombianos, españoles, suecos, italianos, argentinos, entre otros, se dieron cita para presenciar el evento.
Después de unas palabras de bienvenida por parte de la maestra de ceremonias Yolí Sánchez, y ante un salón totalmente lleno, la arqueóloga Araceli Rojas dió una interesante plática acerca de los elementos que componen una ofrenda, desde la flor de cempazúchitl hasta las calaveritas de azúcar, pasando por el tequila y el papel picado.
Al terminar la plática, los asistentes pasaron a la parte trasera del salón, sonde se encontraba la ofrenda realizada por Emilio Sánchez y Sagrario Mares. Después de una introducción, Emilio realizó un ritual donde se purificó la ofrenda con Copal y se ofreció hacia los cuatro puntos cardinales. Los asistentes admiraron la ofrenda en silencio mientras Amanda Delgado leía un texto de Elena Poniatowska, escrito como contribución a la iniciativa “72 migrantes”, un esfuerzo de varios escritores, fotografos y familiares de los 72 migrantes que fueron asesinados en Tamaulipas por el grupo “Los Zetas” en Agosto del 2010 para recordar sus nombres y no dejarlos convertirse en una estadística más. Los textos y fotografías se pueden encontrar en el sitio www.72migrantes.com.
El momento más emotivo de la tarde (en opinión de un servidor) se vivió durante la acción interactiva “Sembrando el camino de la Paz” donde 50,000 semillas de frijol, maiz y arroz que representaban a los 50,000 muertos de la mencionada guerra, fueron depositadas por todos los asistentes dentro de un mapa de México, cuyo contorno había sido delineado con veladoras en una de las mesas del salón. Algunos asistentes depositaron su puñado de semillas en sus lugares de orígen, otros en lugares que habían visitado o de los que habían oido en las noticias, pero todo mundo participó muy respetuosamente, algunos visiblemente emocionados. Fue increíble ver la enorme cantidad de semillas que llenaron el mapa, y fue en ese momento cuando algunos se dieron cuenta de la enorme cantidad de gente que ha perdido la vida en esta inútil guerra. Un número se dice fácil, pero la perspectiva de ver a una persona en cada grano fue para varios de los asistentes, de nuevo incluido un servidor,  espeluznante.
Después de esta acción, y con la idea de retomar el ambiente festivo que el día de muertos representa en México, se escuchó la interpretación a capella de Patricia Bol de dos canciones que también conmovieron a los asistentes. Así se escuchó la primera canción, seguida de la tradicional Llorona, durante la cual se pudo ver a algunos asistentes siguiendo la letra con los labios, aunque sin atreverse a cantar en voz alta y ser opacados por la preciosa voz de Patricia.
Al terminar la intervención musical, se inició la proyección del documental “Hasta los huesos” durante el cual algunos permanecieron sentados y atentos, pero la mayoría empezó a ponerse de pie y formarse para probar los deliciosos antojitos preparados por los organizadores. Arroz, mole, frijoles, totopos, champiñones, cuitlacoche, pico de gallo y salsa verde fueron algunos de los platillos que se vieron desfilar de la cocina al salón, mientras que en sentido contrario se veían regresando solamente platones vacíos, rodeados de caras sonrientes. No tardó en aparecer una botella de tequila, que alargó la sonrisa de más de uno, y de la cual disfrutaron muchos, mientras compartían impresiones con amigos, ya fueran antiguos, recientes o acabados de conocer.
http://www.youtube.com/watch?v=ac46GRHCcTM

 

Ofrenda a nuestros 50,000 muertos
http://nlpazenmexico.blogspot.com/2011/11/ofrenda-nuestros-50000-muertos.html
“Sólo le pido a Dios, que la guerra no me sea indiferente, es un monstruo grande y pisa fuerte toda la pobre inocencia de la gente.”

Sonaba la voz de Mercedes Sosa mientras mis compañeros y yo preparábamos todo para la ofrenda en honor a nuestros 50,000 muertos en Casa Migrante, Amsterdam. Dedicamos la ofrenda a todas esas personas con un nombre, una identidad y un rostro que fueron víctimas de la violencia achacada a la lucha que sostiene el gobierno contra el crimen organizado. Rendimos tributo a todos ellos, que ya no están con nosotros, pero que nos recuerdan con su memoria la importancia y urgencia de no cesar exigiendo la paz y la justicia.

Una semana antes nos habíamos reunido para pulir los detalles del evento. Queríamos que todo saliera perfecto. Hablamos de los pendientes y el programa. Al salir de allí me quedé pensando en lo ambiguo que es “trabajar por la paz” o “luchar por ella”. Nos enfrentamos a un monstruo muy grande, muy violento. Solos no podremos contra él.

Vuelvo al día de nuestro evento. La voz de Mercedes Sosa me acompañaba en la mente mientras registraba a los asistentes. El programa comenzó a tiempo. Poco a poco comenzaron a llegar más y más personas. Muchos interesados en conocer más sobre la tradición del día de muertos, otros interesados en la paz y la justicia de México.

Fue una tarde muy emotiva tanto para nosotros como para los asistentes. Recordamos a nuestros 50,000 muertos. Hicimos visible su memoria y lo seguiremos haciendo.

Mientras veía a los mexicanos y holandeses allí reunidos, pensé que tal vez no podamos cortar la cabeza del monstruo de un solo golpe, pero sí que podemos comenzar por dañar su maligno y corrupto cuerpo. Por lo menos podemos llegar a más voces y entre todos, después golpearlo más duro hasta, algún día, derribarlo. Estoy completamente segura de que esa tarde las voces de las víctimas fueron escuchadas; nos fuimos con esa satisfacción a casa.

Extiendo un agradecimiento a Casa Migrante Amsterdam, sus colaboradores y a los familiares y amigos que nos ayudaron a organizar este evento.

Personalmente, agradezco a mis compañeros por no ser indiferentes a la guerra, a las muertes y a la violencia; por ser una fuente de inspiración y valentía cuando el monstruo me asusta; por dedicar su amor y tiempo a la causa que nos une: la paz en México.

“Si un traidor puede más que unos cuantos, que esos cuantos no lo olviden fácilmente”.

Gracias a todos por no olvidar fácilmente.

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